Según La Nación, la indefinición sobre la renovación partidaria y las diferencias por el endeudamiento provincial tensan al oficialismo. Massa y Máximo Kirchner intervienen para ordenar el proceso.
El peronismo bonaerense transita una etapa de alta fricción interna, donde confluyen la discusión sobre el presupuesto 2026, la autorización del endeudamiento y la renovación pendiente de autoridades partidarias. La superposición de estos debates afecta el desempeño político del oficialismo y coloca al gobernador en una posición de negociación constante con distintos sectores.
La conducción del PJ bonaerense, que debía renovarse este año, fue reprogramada para febrero y mantiene en suspenso si Máximo Kirchner continuará al frente o si emergerá un candidato impulsado por intendentes que buscan mayor incidencia en la estructura partidaria. En paralelo, legisladores de diferentes líneas internas analizan su posicionamiento frente al endeudamiento solicitado por la administración provincial.
Sergio Massa advierte que mezclar la discusión del presupuesto con las tensiones partidarias aumenta los riesgos para la gobernabilidad y aconseja concentrarse en los instrumentos financieros necesarios para el próximo año. Sin embargo, la falta de alineamiento entre los espacios más cercanos al gobernador y los sectores camporistas viene generando dilaciones y condicionamientos.
La negociación seguirá en la Legislatura, donde los bloques opositores observan las divergencias internas del oficialismo y buscan capitalizarlas. El resultado del endeudamiento y la definición del futuro del PJ bonaerense marcarán el rumbo político de la provincia en 2026.






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