Contó Los Andes que el mandatario mendocino criticó la falta de rumbo del justicialismo, que votó dividido en la Legislatura. Mientras celebraba la sanción definitiva del proyecto cuprífero, denunció que dirigentes opositores promueven protestas con recursos estatales pero luego terminan consensuando leyes por lo bajo.
El gobernador Alfredo Cornejo aprovechó la sanción definitiva del proyecto minero PSJ Cobre Mendocino para lanzar un duro diagnóstico sobre el estado actual de la oposición en la provincia. Más allá de celebrar la aprobación legislativa de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), el mandatario centró su análisis en la conducta del Partido Justicialista, asegurando que el espacio se encuentra «muy desorientado en sus posiciones» y atrapado en una visión ideológica que, según sus palabras, «atrasa en todos los aspectos que tienen que ver con el crecimiento económico».
La crítica del gobernador apuntó a la fractura expuesta que mostró el peronismo durante el debate parlamentario. Mientras que en la Cámara de Diputados el bloque kirchnerista rechazó mayoritariamente la iniciativa, en el Senado la votación se dividió, permitiendo que el proyecto avanzara gracias al apoyo de legisladores que responden a los intendentes del PJ. «Se dividen las posiciones; votan unidos a veces y otras veces no. Eso no es positivo para el principal partido de oposición», cuestionó Cornejo, exponiendo la falta de una conducción unificada frente a temas estratégicos para Mendoza.
Para el mandatario, esta ambivalencia responde a una estrategia de doble discurso. Según reveló, el apoyo de una parte del peronismo se destrabó tras reuniones privadas con funcionarios provinciales, una actitud que contrasta con sus declaraciones públicas. «La oposición comete el error de hacerse los críticos en la opinión pública con excusas y después terminan consensuando los proyectos», señaló, instándolos a no sentir «vergüenza» de coincidir con el oficialismo cuando se trata de políticas de Estado.
En su embestida, Cornejo no solo se quedó en lo legislativo, sino que denunció maniobras de agitación política por parte de jefes comunales opositores. Aseguró que se vieron vehículos oficiales de los municipios de Rivadavia y La Paz en las protestas antimineras recientes, acusando directamente a los intendentes Ricardo Mansur y Fernando Ubieta de «financiar marchas con recursos estatales». Para el gobernador, estas acciones, sumadas a los cruces públicos entre referentes nacionales como Fernanda Vallejos y legisladores locales, confirman que el kirchnerismo atraviesa una crisis de identidad donde conviven «paradigmas distintos» sin resolución.






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