Tras intensas negociaciones, el oficialismo provincial logró una lista de unidad que equilibra el poder entre Kicillof y el kirchnerismo de cara a la reorganización partidaria.

El gobernador Axel Kicillof aceptó la propuesta de conducir el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, luego de una negociación que incluyó el aval directo de Cristina Kirchner. El acuerdo sella una tregua interna y establece un reparto de cargos estratégicos entre los sectores leales al mandatario y la estructura de La Cámpora. En el nuevo organigrama, la vicegobernadora Verónica Magario ocupará la vicepresidencia primera, mientras que el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, quedará como vicepresidente segundo, consolidando una conducción colegiada.

La resolución de la interna partidaria representa un respaldo institucional a la gestión de Kicillof y es interpretada por diversos sectores como un paso necesario para ordenar la estrategia política del peronismo. Dentro del esquema de poder, Máximo Kirchner conservará un rol relevante al quedar al frente del Congreso partidario, mientras que otros cargos clave, como la Secretaría General y la presidencia de la Junta Electoral, fueron asignados a dirigentes que garantizan el equilibrio entre los intendentes y las organizaciones militantes.

Este ordenamiento ocurre en un momento donde el peronismo busca unificar su discurso frente a las políticas del Gobierno nacional, enfocándose en la defensa de los derechos sociales y la gestión pública en el territorio bonaerense. Aunque el consenso alcanzado en la cúpula provincial busca evitar enfrentamientos directos, todavía restan definiciones sobre la conformación del Consejo del partido y la resolución de posibles internas en una docena de distritos locales donde las heridas del último cierre de listas aún persisten.

Deja un comentario

Tendencias