A través de un proyecto de remodelación integral, se busca revertir décadas de deterioro en la Terminal de Ómnibus de Retiro mediante un esquema de financiamiento 100% privado. Esta iniciativa garantiza seguridad jurídica y servicios de alta calidad para los 12 millones de pasajeros anuales.
La licitación pública para la concesión de la Terminal de Retiro marca el cierre de un ciclo de desinversión y precariedad contractual que se extendió desde 1993. Gracias al ordenamiento macroeconómico actual, el proyecto se ejecutará bajo un régimen de iniciativa privada, donde las empresas adjudicatarias asumirán la totalidad del financiamiento de las obras. Este nuevo esquema no solo permitirá renovar la infraestructura, sino que generará ingresos para el Estado mediante el pago de un canon mensual por la explotación del servicio.
El plan de obras contempla el reacondicionamiento total del edificio, la incorporación de nuevas dársenas y una mejora sustancial en la seguridad e iluminación del entorno. Actualmente, la terminal evidencia un deterioro crítico producto de una concesión vencida que fue prorrogada sistemáticamente sin exigencias de inversión estructural. Con la nueva licitación a 30 años, se busca transformar la experiencia de los usuarios y optimizar la operación logística en uno de los puntos con mayor movimiento de pasajeros de Sudamérica.
Esta transformación tendrá un impacto directo en la integración urbana de la Ciudad de Buenos Aires y en la calidad del transporte de larga distancia. Al promover la inversión privada con reglas claras y competitivas, se garantiza que la terminal deje de ser un símbolo de decadencia para convertirse en un espacio moderno y eficiente. Durante el proceso de transición, se aseguró la continuidad operativa para no afectar el normal funcionamiento de los servicios hacia todo el territorio nacional y países limítrofes.





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