La Resolución 565/2023, publicada en marzo de 2023 por la entonces ministra de Salud, había profundizado las prohibiciones sobre estas alternativas mientras crecían la venta informal y los productos de baja calidad. Ahora, la nueva medida revierte ese esquema, ordena el mercado y pone bajo la lupa a sectores que durante años se beneficiaron.
Durante años, las restricciones sobre estas alternativas no eliminaron su presencia, sino que empujaron gran parte del mercado hacia la informalidad. Mientras los productos seguían circulando, crecían también las ventas sin garantías claras de origen ni calidad, especialmente en canales por fuera del circuito formal.
Durante la gestión de Carla Vizzotti en el gobierno de Alberto Fernández, esa lógica se profundizó con decisiones que cerraban el acceso formal mientras el mercado seguía funcionando por debajo de la superficie. La falta de legalización no eliminó la demanda: simplemente la empujó hacia circuitos menos transparentes.
Ese contexto también favoreció a sectores que durante años operaron con privilegios y ventajas en un negocio atravesado por intereses económicos fuertes. La falta de un marco legal claro dejaba espacio para productos de baja calidad y para actores que encontraron en esa desorganización una oportunidad de negocio.
La nueva medida impulsada por Javier Milei revierte ese esquema. Con la legalización de estas alternativas, el mercado empieza a formalizarse y quedan bajo la lupa quienes durante años se beneficiaron de un sistema sin transparencia real.





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