El frigorífico creador de Paty en Trenel opera con 400 cabezas diarias y emplea a 450 trabajadores, mientras que HV en Bernasconi desarrolla su actividad con inversión estratégica. Ambas compañías se benefician de incentivos nacionales que permiten consolidar la producción y el empleo regional.

Dos importantes frigoríficos con operaciones en La Pampa y la provincia de Buenos Aires comenzaron a dejar atrás la crisis y retomaron su actividad productiva, en una señal de recuperación para una de las cadenas más importantes de la industria cárnica argentina. Tras atravesar procesos de reestructuración, ambas compañías avanzan con nuevos esquemas de producción que apuntan a recuperar empleo, reactivar la faena y generar los recursos necesarios para ordenar su situación financiera.

Uno de los casos es el de la histórica empresa vinculada a la familia Lowenstein, creadora de la marca Paty, que volvió a poner en marcha su planta de Trenel. La producción se reinició con una faena cercana a las 400 cabezas diarias y la previsión es incrementar progresivamente ese volumen en las próximas semanas, mientras la planta de General Pico permanece sin actividad.

La reactivación permitió reincorporar a unos 450 trabajadores, luego del pago de salarios adeudados y de la normalización parcial de las operaciones. El objetivo de la empresa es recuperar gradualmente los niveles de producción y consolidar un esquema que permita sostener la actividad en el mediano plazo.

En paralelo, el frigorífico HV, que se encuentra bajo concurso preventivo desde 2025, también comenzó una nueva etapa. La firma alquiló desde febrero su planta de Bernasconi a la empresa Metatech, de capitales chinos, una decisión que le permitió obtener recursos para invertir alrededor de 500.000 dólares en la modernización de su establecimiento de Lomas del Mirador y retomar allí la faena propia.

Ambas compañías enfrentaban importantes dificultades financieras, con deudas millonarias y suspensiones de personal.

La recuperación de la actividad productiva busca generar ingresos para avanzar en los procesos de reestructuración, cumplir con sus compromisos económicos y recuperar capacidad operativa en un contexto donde la industria frigorífica comienza a mostrar señales de mayor dinamismo.

La puesta en marcha de estas plantas representa además un impulso para las economías regionales, al sostener puestos de trabajo, fortalecer la cadena ganadera y aportar mayor actividad a uno de los sectores productivos más relevantes del país.

Con información de Finanzas Argy

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