El aumento del tráfico aéreo internacional transformó a Aeroparque en la sucursal estrella de la cadena de medialunas. Con más pasajeros transitando sus pasillos, el local se posicionó como el de mejor desempeño entre todos los puntos de venta de la empresa.

Este crecimiento llamó la atención de la compañía, que ahora apunta a replicar la fórmula exitosa en otras terminales. Con esa intención, Atalaya busca expandir su presencia en el aeropuerto de Ezeiza, aprovechando el flujo de viajeros internacionales que utiliza esa terminal.

La estrategia responde a una realidad observable en los últimos tiempos: los desplazamientos por vía aérea generan una dinámica comercial distinta a la que ofrecen las rutas terrestres. Mientras que años atrás los viajes de larga distancia se realizaban principalmente por carretera, ahora los pasajeros optan más por aviones, lo que modifica los patrones de consumo en las terminales.

Aeroparque se benefició de este cambio de hábitos. El tráfico internacional creció significativamente, atrayendo a más personas que, en las horas previas al embarque o durante escalas, recurren a la oferta gastronómica disponible. Las medialunas de la cadena se convirtieron en una opción frecuente para estos viajeros.

Atalaya identifica en Ezeiza una oportunidad similar. La terminal, que concentra gran parte de los vuelos internacionales del país, presenta características que podrían replicar el éxito observado en Aeroparque. Un nuevo negocio en esa ubicación buscaría captar a los miles de pasajeros que transitan diariamente por la terminal.

La apuesta comercial refleja cómo las empresas adaptan sus modelos de negocios a los cambios en la movilidad. Lo que antes era un mercado cautivo en las rutas terrestre ahora se desplaza hacia los aeropuertos, donde las cadenas de alimentos encuentran nichos de consumo específicos y rentables.

Imagen: Æmyr Sahli / Pexels – Con informacion de El Cronista

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