Un fondo específicamente destinado a prevenir inundaciones está siendo utilizado para financiar las arcas del Tesoro en lugar de cumplir con su propósito original. Según lo informado, los recursos que deberían destinarse a obras de contención hídrica terminan siendo canalizados hacia otras necesidades fiscales del Estado.
La situación plantea una paradoja preocupante: el dinero existe, pero no se destina a lo que la ley establece. Los fondos están disponibles en las cuentas, pero la voluntad política para ejecutarlos en las obras de infraestructura que prevendrían inundaciones parece estar ausente.
Esta desviación de recursos representa un déficit importante en materia de ejecución de proyectos. Mientras el Tesoro se beneficia de estos fondos, las comunidades vulnerables a inundaciones continúan expuestas a riesgos que podrían mitigarse con las inversiones correspondientes.
La cuestión trasciende lo meramente presupuestario: pone en evidencia una brecha entre lo que la normativa exige y lo que efectivamente ocurre en la práctica administrativa. El fondo existe para un objetivo específico, tiene asignaciones legales claras, pero su utilización deja mucho que desear en términos de cumplimiento normativo.
Este desvío de recursos públicos genera interrogantes sobre las prioridades del gobierno y su capacidad para ejecutar políticas destinadas a la prevención de desastres naturales. Las obras de contención hídrica requieren inversión sostenida y decisiones administrativas firmes para avanzar, elementos que parecen estar faltando en la ecuación actual.
La problemática evidencia que tener presupuesto no es suficiente; es necesaria además la decisión de utilizarlo conforme a su destino legal, garantizando que los fondos cumplan efectivamente su función preventiva.
Imagen: Wesley Tingey / Unsplash – Con informacion de Clarín Rural






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