En un análisis lúcido sobre el estado actual de la comunicación humana, Pilar Sordo presentó una reflexión que desafía las certezas modernas. La psicóloga enfatizó que la incomodidad constituye la única verdadera invitación al cambio genuino de prioridades en nuestras vidas.

Su disertación abarcó múltiples dimensiones de la salud mental, comenzando por el rol central del diálogo interno. Sordo explica que la conversación que sostenemos con nosotros mismos representa un factor decisivo en nuestro equilibrio emocional. En este sentido, la calidad de ese monólogo interior determina en gran medida nuestro bienestar general.

La psicóloga también se adentró en la problemática de la crisis comunicacional contemporánea. Observa que, más allá de la proliferación de canales de comunicación, existe una verdadera ruptura en la capacidad de dialogar auténticamente. Esta crisis trasciendo lo puramente tecnológico para instalarse en el corazón de nuestras interacciones humanas.

Sordo dedicó especial atención al tema del duelo, viéndolo no como una enfermedad sino como un proceso integral de la experiencia vital. En su perspectiva, el duelo nos confronta con una verdad que la modernidad pretende negar: nuestra propia finitud.

Desde esta comprensión, propone habitar el presente con plena conciencia de nuestra mortalidad. Esta actitud genera, paradójicamente, una relación más rica y significativa con la vida cotidiana. No se trata de una visión pesimista, sino de aceptar la realidad como base para la autenticidad.

La reflexión de Sordo sugiere que la búsqueda contemporánea de comodidad y bienestar permanente puede ser contraproducente. Son precisamente los momentos incómodos los que nos ofrecen la oportunidad de revisar nuestros valores y reorientar nuestra existencia.

Imagen: Recep ÇELİK / Pexels – Con informacion de La Nación

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