Cuando los campos se aneagan por exceso de lluvia, la ganadería bovina enfrenta una tormenta perfecta donde confluyen desafíos logísticos, nutricionales y sanitarios. La sanidad del rodeo, frecuentemente pasada por alto, se convierte en un factor crítico para la supervivencia y la viabilidad económica de la explotación.
El exceso de humedad favorece el desarrollo y la transmisión de enfermedades infecciosas y parasitarias que pueden afectar rápidamente a grandes porciones del rodeo. Las condiciones ambientales generadas por el anegamiento aceleran la diseminación de patógenos, transformando una crisis hídrica en una crisis sanitaria.
La experiencia de los productores demuestra que la sanidad merece el mismo nivel de atención que se dedica a la logística y la nutrición. Estas tres dimensiones conforman una tríada inseparable durante los períodos de exceso hídrico, donde descuidar cualquiera de ellas puede comprometer el resultado final.
Las medidas sanitarias preventivas, aplicadas de manera proactiva, permiten reducir el riesgo de brotes de enfermedades. El monitoreo permanente, la identificación temprana de síntomas y la intervención rápida son estrategias que protegen la inversión ganadera en contextos de crisis hídrica.
Imagen: Sefa Demirtaş / Pexels – Con informacion de Clarín Rural





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