Mientras a nivel nacional avanza una agenda de reducción de impuestos, La Pampa mantiene una estructura tributaria que vuelve a quedar en discusión: un relevamiento de la Universidad de San Andrés ubicó a la provincia un 8,1% por encima del promedio nacional. Entre los factores que explican las diferencias de precios aparecen la presión impositiva provincial y municipal, junto con los costos logísticos y de distribución, reabriendo las críticas sobre cuánto termina pagando el consumidor por la carga tributaria local.

La Pampa quedó ubicada como la provincia con los precios más altos del país dentro de un relevamiento elaborado por la Universidad de San Andrés a partir de datos de la Secretaría de Comercio.

El estudio comparó el valor de una misma canasta de productos en distintas jurisdicciones y determinó que los precios pampeanos se encuentran 8,1% por encima del promedio nacional, el mayor desvío registrado entre las provincias analizadas.

Detrás aparecen Santa Cruz, con 7,4%; Chubut, con 7,1%; y Neuquén, con 6,4%.

El dato vuelve a poner en discusión por qué un mismo producto puede costar considerablemente más dependiendo de dónde viva el consumidor y qué parte de esa diferencia responde a las condiciones económicas propias de cada provincia.

Impuestos provinciales y municipales también llegan a la góndola

El relevamiento señala que las diferencias no responden a una única causa. La distancia respecto de los principales centros de producción y distribución, los costos de transporte, almacenamiento, energía y el tamaño de cada mercado regional forman parte de la ecuación.

Pero entre los factores que terminan incidiendo en los precios también aparece la presión tributaria provincial y municipal.

Impuestos como Ingresos Brutos tienen un efecto acumulativo dentro de las cadenas productivas y comerciales, mientras que tasas municipales y otros tributos locales terminan incorporándose a los costos que afrontan productores, distribuidores y comercios.

Esos costos no desaparecen: en buena medida terminan formando parte del precio final que paga el consumidor.

Por eso, el liderazgo de La Pampa dentro del ranking vuelve a alimentar el debate sobre la estructura impositiva provincial y sobre cuánto margen existe para reducir la carga que soporta la actividad económica.

Tributos pampeanos que continúan pesando sobre la actividad

La discusión tributaria ya venía instalada en la provincia.

Durante 2026 distintos sectores productivos y comerciales cuestionaron la presión fiscal y reclamaron condiciones que permitan destinar una mayor proporción de sus recursos a inversión y crecimiento.

Uno de los casos que volvió al centro del debate fue el Impuesto de Sellos. La Ley Impositiva 2026 dispuso incrementos del 30% en determinados mínimos del tributo, pese a que desde hace décadas existen compromisos políticos para avanzar hacia su reducción o eliminación.

Al mismo tiempo, los datos de recaudación muestran que tributos como Sellos y el Impuesto Automotor aumentaron en términos reales respecto de 2023, mientras Ingresos Brutos continúa siendo uno de los principales componentes de la estructura tributaria provincial.

El costo termina llegando al consumidor

El problema excede a comerciantes o empresarios.

Cuando una empresa debe afrontar mayores costos fiscales, logísticos y administrativos para poner un producto en una góndola, parte de esa carga termina trasladándose al precio.

El resultado aparece reflejado en el relevamiento: comprar la misma canasta cuesta más en La Pampa que en cualquier otra provincia incluida en la comparación.

Esto vuelve especialmente relevante la discusión sobre los impuestos locales. Aunque no explican por sí solos la diferencia del 8,1%, forman parte de una estructura de costos que termina afectando directamente el poder de compra de las familias.

La presión fiscal vuelve al centro de la discusión

El ranking de precios plantea así una discusión que va más allá de la inflación nacional.

La estabilización de los precios a nivel macroeconómico no elimina las diferencias que existen entre jurisdicciones cuando cada provincia aplica su propia estructura impositiva, regulatoria y de tasas.

En La Pampa, donde la canasta quedó posicionada como la más cara del relevamiento, el debate vuelve a centrarse en cuánto pesa el Estado provincial y municipal sobre la economía cotidiana.

Reducir costos logísticos y mejorar la competencia forman parte de la solución. Pero también vuelve a aparecer una pregunta que productores, comerciantes y consumidores plantean cada vez con mayor frecuencia: cuánto podría aliviarse el bolsillo pampeano si la Provincia y los municipios redujeran la carga tributaria que termina incorporándose a los precios.

Fuente: https://www.instagram.com/liberpampa/p/DdW8TFPxhi1/

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